• Mito 1: Uno escoge ser homosexual

    Realidad: La orientación sexual se causa por factores específicos, tales como la genética y la biología del desarrollo cerebral.

    Ni la crianza de los hijos, la presión de los compañeros de la escuela o las luchas religiosas causan la homosexualidad o la heterosexualidad.

    Al igual que la heterosexualidad, la homosexualidad no es una opción. El preguntarle a una persona gay: “¿Cuándo decidiste ser gay?” es como preguntarle a una persona heterosexual: “¿Cuándo decidiste sentirte atraído(a) por las personas del sexo opuesto?”

    Los estudios científicos indican que la orientación sexual (homosexualidad o heterosexualidad, es decir, gay o heterosexual) tiene una base biológica.1 Aunque hay más por aprender, los estudios sugieren que lo que lleva a una persona a ser gay o heterosexual radica en nuestra genética (ADN), epigenética (Es decir, la manera en la que los factores afectan a nuestros genes), y lo que ocurre en el cerebro en desarrollo antes del nacimiento.2

    Dato:

    El comportamiento homosexual no sólo ocurre entre los seres humanos sino en más de 500 especies animales, desde osos koala hasta pingüinos y gaviotas.

  • Mito 2: Es posible “curar” la homosexualidad.

    Realidad: Es imposible que la terapia cambie la orientación sexual, y la terapia "reparadora" puede ser dañina.

    Se han refutado las terapias que pretenden cambiar a personas gay, lesbianas, y bisexuales en heterosexuales (las terapias de “conversión” o “reparación”, por ejemplo). Una fuerza especial dentro de la Asociación Americana de Psicología que revisó investigaciones llevadas a cabo por años sobre esfuerzos terapéuticos determinó la improbabilidad de que la orientación sexual pueda cambiar. Además, las principales organizaciones de salud mental y consejería están en contra del uso de las terapias de conversión o reparación (véase más adelante).

    Exodus International, la organización norteamericana de terapia reparadora más grande, se cerró en 2013 después de 37 años de fracaso. En la conferencia de prensa que anunció este cierre, el presidente, Alan Chambers, pidió disculpas por “… años de juicio indebido por parte de la organización y la Iglesia Cristiana… Nos hemos confinado a una forma de ver la vida que ni es bíblica, ni honra a nuestros semejantes… Desde un punto de vista judeo-cristiano, las personas gay, heterosexuales y demás, todos somos hijos e hijas pródigos. Exodus Internacional es el hermano mayor del hijo pródigo, tratando de imponer su voluntad a las promesas de Dios, y determinar con su propio juicio quién es digno de Su Reino”.

    Las organizaciones en contra del uso de terapia de conversión y terapia reparativa incluyen:

    Grupos Médicos::

    • Asociación Médica Americana
    • Academia Americana de Pediatría
    • Asociación Americana de Psiquiatría
    • Colegio Americano de Médicos
    • Organización Panamericana de la Salud
    • Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés) (PAHO): Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud

    Organizaciones de Consejería:

    • Asociación Americana de Psicología
    • Academia Americana de Psiquiatría Infantil Adolescente
    • Asociación Americana de Consejería
    • Asociación Psicoanalítica Americana
    • Asociación Americana para el Matrimonio y la Terapia Familiar
    • Asociación Americana de Consejeros Escolares
    • Asociación Americana de Salud Escolar
    • Asociación Nacional de Trabajadores Sociales

    A partir de 2017, la terapia de reparación es ilegal en los siguientes estados y otros 20 estados han presentado legislación similar:

    • California
    • Connecticut
    • Illinois
    • Nevada
    • Nueva Jersey
    • Nueva York
    • Nueva México
    • Oregón
    • Vermont
    • Distrito de Columbia
  • Mito 3: Los padres hicieron algo mal.

    Realidad: Nada de lo que usted hizo causó que su hijo(a) fuera gay. Sin embargo, la forma en la que usted responda tendrá un gran impacto en el bienestar de su hijo(a).

    La respuesta inicial después que los padres se enteran que su hijo(a) es gay lesbiana o bisexual es la auto-culpa—es decir, se culpan a sí mismos. Esto no es verdad. La orientación sexual de un hijo no se aprende de nadie, ni siquiera de los padres. Así como un padre no puede causar que un hijo sea heterosexual, tampoco puede causar que un hijo sea gay. (Ver Mito # 1.)

    Sin embargo, la forma en la que los padres responden después de que su hijo(a) sale del clóset puede contribuir a la manera en la cual la vida de su hijo(a) se forme, ahora y en la edad adulta. Usted tiene la oportunidad de proteger a su hijo(a) de la falta de vivienda, la depresión y el suicidio,4 así también como de los comportamientos autodestructivos de alto riesgo que resultan en el uso de drogas y las enfermedades de transmisión sexual. ¿Cómo? Vea “Comportamientos que Ayudan.”

  • Mito 4: Mi hijo(a) puede causar que otros niños sean homosexuales, ya sea en la familia o en la comunidad.

    Realidad: La orientación sexual no se aprende de los compañeros.

    Aunque es posible que los niños y adolescentes se imiten o influyan unos a otros, la orientación sexual no es algo que se aprende de los compañeros. Otros pueden salir del clóset con su hijo(a), no porque hayan sido “reclutados”, sino porque reconocen un vínculo común.

  • Mito 5: Una persona LGBTQ es un peligro para los niños.

    Realidad: Las personas LGBTQ no son más propensas a acosar sexualmente a los niños que cualquier otra persona.

    Este insulto es falso. Las personas LGBTQ tienen los mismos instintos protectores con los niños que los heterosexuales. La atracción sexual hacia los niños no es la homosexualidad, sino un trastorno psiquiátrico que se le llama Pedofilia.

    Esta calumnia suele ser dirigida a los hombres gay en particular, pero los estudios demuestran que los hombres gay no son más propensos a abusar sexualmente de los niños que los hombres heterosexuales.5 De ​​hecho, el Instituto de Investigación y Prevención de Acoso Sexual Infantil distingue que el 90% de los abusadores sexuales de niños se enfocan, como su objeto de acoso, en los niños(as) de la familia y los amigos, y la mayoría son hombres casados ​​con mujeres.5 Un análisis de los estudios del Dr. Gary Herek no encontró evidencia que señalara que los hombres gay acosaran a los niños sexualmente a tasas más altas que los hombres heterosexuales.6

    Un gran promotor de este mito, el psicólogo rebatido Paul Cameron, es el proveedor más propagado de la ciencia chatarra anti-gay. Aunque sus afirmaciones se han refutado repetidamente y muy públicamente, varias organizaciones anti-gay siguen confiando ampliamente en el trabajo de Cameron.5

  • Mito 6: La Biblia condena la homosexualidad.

    Realidad: La Biblia tiene como interés principal el buen trato de los demás y se opone a la crueldad, la explotación y al abuso entre todas las personas, tanto heterosexuales como homosexuales.

    Cristo no dijo nada sobre la homosexualidad. Su ministerio era de bienvenida y de aceptación, no de condenación. Además, muchos cristianos sostienen el Gran Mandamiento en Mateo 22:36-40 como su guía general: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

    Hay sólo siete versículos de más de 31,000 que se utilizan para apoyar la idea de que la Biblia condena la homosexualidad. Cuando se consideran en sus contextos históricos, y al trazar traducciones al texto original, no se respalda la interpretación moderna de ningún contenido anti-homosexualidad. La palabra “homosexual” no ocurre en la Biblia; Ningún texto o manuscrito, hebreo, griego, sirio o arameo, contiene tal palabra.8

    (Para una discusión detallada de los siete pasajes comúnmente usados ​​como “prueba”, favor de veer UnClobber por Colby Martin).

  • Mito 7: La homosexualidad es anormal.

    Realidad: Las personas LGBTQ son tan mentalmente saludables como cualquier otra persona.

    En 1973, la Asociación Psiquiátrica Americana, la Asociación Psicológica Americana y la Academia Americana de Pediatría emitieron esta declaración colectiva:

    “La homosexualidad no es una enfermedad. No requiere tratamiento y no es cambiable. Las diferencias de género son expresiones normales de las relaciones humanas “.

    En ese momento, la homosexualidad fue retirada del Manual de Diagnóstico y Estadística de la Asociación Psiquiátrica Americana, la lista oficial de trastornos mentales y ya no se considera una enfermedad mental.

    Las personas LGBTQ son tan mentalmente saludables como cualquier otra persona. Sin embargo, es cierto que el estigma, los prejuicios y la discriminación contra las personas LGBTQ crean un ambiente social hostil y estresante que causa problemas de salud mental6, y aumentan la probabilidad de intentos de suicidio y otros comportamientos auto-dañinos.

  • Mito 8: El matrimonio es entre un hombre y una mujer.

    Realidad: Las relaciones entre personas LGBTQ pueden ser monógamas, fuertes y válidas como las relaciones heterosexuales.

    El matrimonio entre parejas del mismo sexo es legal en los Estados Unidos y en un número creciente de países en todo el mundo. El amor mutuo y el respeto, y no el género de cada pareja en el matrimonio, son los factores que hacen que una unión sea fuerte y válida. La fidelidad en las relaciones homosexuales estables puede ser tan bienvenida y bendecida por las familias, las comunidades y la iglesia como un matrimonio heterosexual.

  • Mito 9: Si consentimos con el matrimonio de personas LGBTQ, cualquier persona que se quiera casar definirá cualquier relación significativa como matrimonio.

    Realidad: El matrimonio siempre será entre dos adultos que consientan.

    Este es el argumento de la “situación resbaladiza”, o “bola de nieve”. Por definición, el matrimonio debe ser entre dos adultos que consienten. Esto evita casarse con un niño, casarse con una mascota, y otros ejemplos extremos utilizados en comparación con el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ninguno de estos casos incluye a dos adultos que dan su consentimiento.

  • Mito 10: La "práctica" homosexual es un pecado.

    Realidad: La sexualidad es una expresión normal de la conexión humana en cualquier relación de amor, gay o heterosexual.

    Otro punto de vista es que la sexualidad es un buen regalo de Dios para todas las personas. La homosexualidad, como la heterosexualidad, es moralmente neutral. Y sin embargo, con respecto a las personas LGBTQ, a menudo se hace una distinción injusta: “Está bien ser gay. Simplemente no actúe gay o tenga relaciones sexuales “. Esta es una demanda irracional e injusta que no se les dicta a los heterosexuales.

    Es disonante e hiriente exigir a las personas LGBTQ que separen la verdad de quienes son de la verdad que viven. El concepto de una relación seria y estable, sea cual sea la identidad sexual de las personas en la pareja, se debe respetar por igual.

    Algunas personas LGBTQ pueden elegir ser célibes, al igual que algunas personas heterosexuales pueden. Sin embargo, esa es una opción, en algunos casos, incluso una llamada, y no algo que se le impone a una persona.

  • Mito 11: Oponerse a la homosexualidad es "cristiano".

    Realidad: Como seguidores de Jesús y receptores de la gracia de Dios, los cristianos creen que su papel primordial como discípulos es extender el amor de Dios a los demás.

    Muchos cristianos tienen una tradición de tolerancia estimada por años. Esta misma tradición les pide que honren una variedad de creencias, expresiones de fe e interpretaciones bíblicas. El usar a Dios y la fe para acrecentar el miedo, la incomodidad o la estrechez mental nunca se debe considerar como algo cristiano. Las personas de buena fe pueden -y lo hacen- abrazar a las personas LGBTQ como hijos amados de Dios.

    Un número cada vez mayor de pastores van cambiando sus opiniones a medida que conocen y comprenden más y ven que los(as) jóvenes de su congregación recurren a ellos temiendo que se les dirá que ya no podrán asistir a su iglesia.

  • Mito 12: Aceptar a los homosexuales arruinará a la iglesia.

    Realidad: Muchas comunidades de fe tienen un sentir de revitalización cuando les dan la bienvenida a personas LGBTQ.

    Las iglesias que condenan o rechazan a las personas LGBTQ cristianas pierden a sus miembros. Estas pérdidas incluyen a miembros de la familia de la persona LGBTQ que sienten que deben guardar silencio sobre su ser querido y ocultarse del juicio en su iglesia. Incapaces de ser transparentes sobre su familia, temerosos de herir a su miembro familiar, y temiendo la condena de su iglesia, muchas familias comienzan a retirarse de la vida de la iglesia poco a poco. Por otro lado, muchas recurren a una congregación que les acepte.

    Las iglesias tolerantes atraen a nuevos miembros porque esas iglesias “practican lo que predican”. Las iglesias tienen la opción de tomar la decisión positiva para poner la Regla de Oro en acción, conducirse con bondad y tolerancia, y centrarse en un entendimiento de la Biblia más profundo y acertado.